Ep. 08 “La Casa no miente”

Ariel: [00:00:00] Este episodio contiene material sensible, incluyendo violencia y trauma. Por favor, escúchalo con cuidado. Recursos de apoyo en español están disponibles en elcasofefer.com[00:00:20]

Ariel: En un laboratorio colocan a un ratón dentro de un laberinto. Al final del recorrido hay un pedazo de queso. La primera vez, el ratón no sabe a dónde ir. [00:00:40] Duda, se equivoca, retrocede, prueba otro camino. Pero después de recorrer el mismo laberinto una y otra vez, algo cambia. Ya no busca, ya no duda. [00:01:00] Recuerda el camino La noche de la reconstrucción pensé en esa ratón, porque Alejandro Trujillo Ospina se movía por nuestra casa como si hubiera memorizado cada paso.

Ariel: Parque, muro, [00:01:20] ventana. En agosto del 2006 había sido allí donde había estrangulado a mi mamá. Según su versión, esta era apenas la segunda vez que entraba a nuestra casa. Pero no lo vi buscar. No lo vi dudar. No tomó una puerta [00:01:40] equivocada. No entró primero a otro cuarto. Siguió la ruta y llegó directamente al dormitorio donde solía dormir mi mamá

Trujillo Ospina IA: Entré a la casa para robar.

Trujillo Ospina IA: Yo no sabía quién iba a encontrar en esa casa. Yo me dirigí a esa casa para [00:02:00] llevarme unas cosas de valor y en un momento dado, ¡la señora se puso a gritar! Yo tuve que controlarla y se me fue la mano.

Ariel: Esa era la historia que Trujillo acababa de representar dentro de nuestra casa. Pero eso no fue lo que yo vi aquella noche.

Ariel: [00:02:20] Yo no vi a un hombre descubriendo el camino. Vi un hombre repitiendo una ruta, como si ya supiera exactamente a dónde iba

Ariel: Esto es ¿Quién mató a mi madre? El caso [00:02:40] Fefer. Episodio ocho: La casa no miente

Ariel: Este ha sido uno de los episodios más difíciles de escribir. No porque no lo recuerde, [00:03:00]sino porque lo recuerdo casi todo. Ese día me levanté muy temprano, como si el cuerpo supiera que algo fuerte estaba por ocurrir y ya no pudiera seguir descansando. Porque no todos los días uno tiene que [00:03:20] encontrarse cara a cara con el hombre que mató a su mamá

Ariel: Hice todo lo posible por mantenerme ocupado. No funcionó Durante años había evitado pasar cerca de la casa [00:03:40] donde mi mamá había sido asesinada. Esa noche ni siquiera podía manejar. Tomé un taxi, le di la dirección y hablé con mi mamá durante todo el trayecto Recuerdo pedirle [00:04:00] dos cosas: tranquilidad y sabiduría.

Ariel: A esa edad aún odiaba el mundo por haberme quitado a mi mamá, pero también había aprendido que alzar la voz no me llevaba a ningún lado bueno [00:04:20] Recuerdo tener la boca seca, las piernas temblando y el momento en que bajé del taxi sin decir una palabra

Ariel: El 21 de febrero del 2011 a las 9:30 de la noche, [00:04:40] la calle Paul Harris parecía un set de grabación. Había periodistas, camarógrafos, mucha gente curiosa y en medio de toda esa gente estaba la única persona que podía darme un poco de tranquilidad: [00:05:00] Amparo Prada

Ariel: Amparo había sido amiga y abogada de mi mamá. Después del crimen asumió su defensa y a mí me representó como parte civil. Amparo es un ser especial. [00:05:20] Me invitaba a los grupos de oración que organizaba en su casa. También me regaló un bonito rosario

Ariel: Mi hermana también estaba allí, pero verla no me hizo sentir acompañado. Para entonces ya había una distancia entre nosotros, [00:05:40] una distancia enorme. Y esa distancia también había comenzado dentro de esa casa

Ariel: Parado junto a la entrada, vi cómo el asesino de mi mamá bajaba de un vehículo oficial [00:06:00] custodiado por policías y con esposas. Traje deportivo nuevo, zapatillas nuevas, abogado privado. Había algo que no cuadraba. Para un hombre que llevaba dos años y diez meses preso, [00:06:20] Trujillo Ospina parecía tener más recursos de los que yo habría imaginado en su situación.

Ariel: Después, como en una procesión, comenzamos a caminar hacia la entrada de un parque privado. La jueza, el fiscal, los peritos, los [00:06:40] abogados, Simeón, mi hermana, el asesino y yo

Ariel: Trujillo comenzó en el parque, un parque privado llamado República de Panamá. [00:07:00]Tenía dos entradas. Ambas permanecían cerradas con candado. Era curioso que un ladrón eligiera la casa más lejada a la entrada y salida de un parque privado que, a un lado, tenía la villa militar de San Isidro. Lo lógico habría sido [00:07:20] marcar como objetivo una de las primeras casas colindantes, aquellas con un acceso inmediato y un escape rápido hacia el parque en caso de ser descubierto.

Ariel: Pero no, Trujillo Ospina había elegido nuestra casa al azar[00:07:40]

Ariel: Desde el parque se acercó al muro que lo separaba del jardín posterior. Dijo que lo había trepado. Una vez en el jardín, buscó por dónde entrar a robar Una casa en forma de L con ventanas de piso a techo [00:08:00] y todas con rejas aseguradas con dos candados. Pero Trujillo decía haber descubierto el único punto débil, una pequeña ventana.

Ariel: Se dirigió hacia ella, deslizó el único panel de vidrio que se movía, atravesó el baño y [00:08:20]pasó directamente al dormitorio donde mi mamá había estado durmiendo la noche del crimen. Según su versión, allí encontró una computadora, dinero y el teléfono celular de mi mamá. Después, dijo que uno de los perros [00:08:40] comenzó a ladrar.

Ariel: Mi mamá se despertó. Trujillo dijo que intentó controlarla, que hubo un forcejeo. Luego sostuvo que salió por el mismo lugar, volvió al baño, salió nuevamente por la ventana, cruzó el jardín, volvió a trepar el muro y regresó al [00:09:00] parque. Esa era su versión. Había encontrado a mi mamá por casualidad y el robo se había salido de control.

Ariel: Trujillo señaló la parte del muro por donde decía haber [00:09:20] trepado. Después, repitió parte del movimiento. Mientras lo observaba, yo pensaba en las fotografías de la casa tomadas el día del crimen. En aquellas fotografías, el muro no mostraba marcas de escalamiento. Esa noche, en [00:09:40]cambio, Trujillo Ospina no podía evitar dejarlas por donde pasaba.

Ariel: ¿Por qué no reconocían marcas parecidas en las fotografías tomadas el día del crimen?

Ariel: Lo pregunté. Necesitaba que quedara registrado. [00:10:00] Después avanzamos hacia la ventana del baño. El día de la reconstrucción no había ningún objeto al otro lado del vidrio y el pestillo que mantenía cerrada la ventana estaba levantado.

Ariel: En el 2010, una inspección [00:10:20] judicial había descrito esa ventana como corrediza y con seguro. Trujillo escaló y mientras lo hacía, marcó la pared con ese par de zapatillas nuevas que yo no dejaba de mirar

Ariel: La reconstrucción ocurrió en [00:10:40] febrero. El asesinato, en agosto, el mes más húmedo de Lima. Durante las madrugadas de agosto, en San Isidro, la humedad suele rozar el 95 %. Esa madrugada garuaba. [00:11:00] Trujillo Ospina había pisado la tierra, el césped, pero en las fotografías tomadas el día del crimen, sobre ese muro no había lodo, ni restos de césped, ni suciedad Pero el [00:11:20] muro no era el único obstáculo que Trujillo habría tenido que superar.

Ariel: Al otro lado del vidrio de la ventana por la que decía haber pasado estaban los frascos y productos que mi mamá guardaba en el baño. En el día del crimen, esos objetos seguían en su [00:11:40]sitio, intactos. Eso me obligaba a preguntar: ¿

Ariel: cómo había atravesado la abertura sin desplazar los objetos?

Ariel: La casa tenía 600 metros cuadrados de área construida, [00:12:00] dos niveles, varios dormitorios, jardines, garaje, áreas de servicio, puertas y pasadizos Años antes del crimen, Orlando Salas había trabajado como vigilante nocturno de la casa. Orlando no estaba allí [00:12:20] la noche del crimen, pero conocía la propiedad y sus accesos.

Ariel: Hace unos días le pregunté si era físicamente posible entrar por la parte posterior.

Orlando Salas: Claro que sí, claro que sí. Solamente que la persona que [00:12:40] quería atentar contra su mamá tenía que tener una información muy concreta, los accesos, las rutas, cuánto medía el muro.

Ariel: Yo no lo había llamado para que dijera lo contrario, pero lo que añadió después resumía mi duda.

Orlando Salas: Este tipo ya sabía, tenía [00:13:00] toda la información en su cabeza, a dónde iba directamente, qué cosa es lo que iba a hacer y salir al momento para no hacer mucha bulla, mucho ruido y que el tiempo se vaya alargando y puedan encontrarlo o capturarlo. Entró, hizo lo que hizo y se retiró.

Ariel: Eso no demostraba que alguien le [00:13:20] hubiera entregado planos o instrucciones a Trujillo, pero explicaba por qué me inquietaba verlo avanzar tanta seguridad.

Ariel: No parecía estar descubriendo el camino. Parecía conocerlo Y todavía faltaba explicar la [00:13:40] salida. Entrar al jardín desde el parque no era lo mismo que volver a salir hacia el mismo parque. Entre ambos había un desnivel considerable, casi de un metro de altura. En la parte superior del muro había pedazos de vidrio incrustados en el concreto.[00:14:00]

Ariel: Yo necesitaba verlo completar ese recorrido, no solo escucharlo describirlo. Durante la diligencia, no vi a Trujillo completar esa salida. Él mantuvo su versión. Y yo seguí preguntándome: [00:14:20]¿cómo podía un hombre con sangre en las manos y las zapatillas sucias escalar un muro de color tan claro sin dejar un solo rastro?

Ariel: Las ramas de las plantas que tocaban ese muro tampoco aparecían quebradas ni desplazadas en las fotografías [00:14:40] del día del crimen

Ariel: Cuando entré a la habitación que había sido

Ariel: de mi mamá, me costó unos segundos aceptar lo que estaba viendo. La casa no mentía, pero ya no era la misma casa. [00:15:00] Lo que antes había sido un espacio de colores cálidos se había convertido en una habitación completamente distinta. Mi hermana había unido dos cuartos.

Ariel: Había cerrado la antigua entrada del dormitorio. Una de las paredes estaba pintada de verde [00:15:20] limón y sobre una de ellas había escrito con crayón negro una frase en inglés que traducida significa: dos almas perdidas nadando en una pecera. Para el 2011, la idea de que mi [00:15:40] hermana durmiera en la habitación donde habían matado a nuestra mamá ya no me resultaba ajena.

Ariel: Lo que sí me sorprendió fue que antes de la reconstrucción se hubiera transformado el espacio físico donde iban a intentar reproducir el crimen. [00:16:00] Cambios por sí solos no demostraban que hubiera querido interferir con la diligencia, pero planteaban una pregunta inevitable: ¿cómo

Ariel: podía

Ariel: ponerse a prueba la versión de un asesino si el espacio físico con el que debía contrastarse [00:16:20] había sido transformado antes de la reconstrucción?

Ariel: Por primera vez, a sus cincuenta y un años, mi mamá tenía el juego de dormitorio de sus sueños. Puede parecer un detalle [00:16:40] menor. Para mí no lo era. Mi mamá se había mudado una y otra vez, a veces después de un desalojo. Sabía lo que era guardar sus cosas, abandonar un lugar y [00:17:00]comenzar de nuevo. Durante muchos años, ni siquiera había podido elegir cómo sería el cuarto donde iba a dormir.

Ariel: Pero aquel cuarto sí lo había elegido ella. Había escogido una cama [00:17:20] preciosa hecha de raíz de árbol, lámparas con detalles finos y sobre la mesa de noche dejaba siempre una libreta. En la portada había una foto de mi hermana y de mí La [00:17:40] mañana del día del crimen, esa libreta estaba sobre su cama Ahora Trujillo caminaba por esa habitación, señalaba posiciones, describía movimientos y trataba de explicar lo que, según [00:18:00] él, había sucedido.

Trujillo Ospina IA: Hay alguien durmiendo, más no sé si era un hombre o mujer, si hay alguien durmiendo. Y yo veo que está la computadora en una mesa de noche y que yo entré, le eché mano a la computadora. Encima de la mesera había una plata. Fui cogiendo la plata. Cuando un [00:18:20] perrito empezó a ladrar, se despertó la señora. Que se callara, que se callara.

Trujillo Ospina IA: Cálmese, tranquila. Empezó el forcejeo y, y la voy a amarrar. Cuando la amarré, trató como de salir corriendo y se colocó las manos en el cuello. No sé, todo fue muy rápido. Un momento después, ella se desmayó y yo salí.[00:18:40]

Ariel: Dentro del cuarto, las preguntas continuaron. Le preguntaron cuánto tiempo había estado allí. No pudo precisarlo. Le preguntaron por distintos momentos de su recorrido. Más de una vez respondió que no recordaba. [00:19:00] Después, ante otras preguntas y ante mis preguntas, decidió guardar silencio. Tenía derecho a hacerlo y yo tenía derecho a dejar mis preguntas en el acta Tiempo después, en otra [00:19:20] grabación, Trujillo volvió a dirigirse a mí

Ariel: A pesar de que me ha tratado mal

Ariel: Mataste a mi madre No sé exactamente a qué se refería con eso de tratado mal. [00:19:40]Durante la reconstrucción, yo no fui a insultarlo. Fui a preguntarle algo muy simple. Si decía no conocer la casa, ¿

Ariel: cómo había llegado directamente al dormitorio de mi mamá?

Ariel: Y si decía haber entrado por la ventana del baño, ¿

Ariel: cómo explicaba la falta de [00:20:00] marcas en las paredes el día del crimen?

Ariel: Preguntar era lo único que todavía podía hacer por ella. No podía regresar a la madrugada del crimen. No podía [00:20:20] despertarme a tiempo. No podía bajar las escaleras y protegerla Antes de llegar le había pedido a mi mamá tranquilidad y sabiduría Quizá la sabiduría consistía en no [00:20:40]gritar En esperar mi turno, en conseguir que cada pregunta quedara registrada.

Ariel: Él decía que no recordaba. Yo recordaba [00:21:00] casi todo

Ariel: Mientras Trujillo repetía su recorrido desde el parque, yo pensaba en otra ruta, una que no empezaba en el parque. Desde el garaje podía atravesar la cocina, cruzar el vestíbulo [00:21:20] y seguir el pasadizo hasta el dormitorio de mi mamá. También creía que podía haber salido por el mismo lugar. Mi hermana había abierto puertas que el mayordomo había dejado cerradas.

Ariel: También había encendido luces [00:21:40] que a esas horas normalmente permanecían apagadas. Para mí, esos detalles importaban. No demostraban que Trujillo hubiera entrado por el garaje, pero mantenían abierta esa [00:22:00] posibilidad

Ariel: Mi hermana también estaba allí, en el mismo dormitorio, frente al mismo hombre. Pero ella casi no hablaba. [00:22:20] Yo no sé qué sentía mi hermana, solo puedo hablar por mí. Y yo, esa noche, la necesitaba. No necesitaba que hiciera mis preguntas, no necesitaba que estuviera de acuerdo [00:22:40]conmigo en todo. La necesitaba como mi hermana.

Ariel: Necesitaba sentir que éramos dos hijos buscando juntos respuestas sobre la muerte de nuestra mamá. Dos hijos dispuestos a hacer hasta lo imposible para que el [00:23:00] asesino recibiera la pena máxima. No diez años, no quince, la pena máxima. Pero esa noche yo no sentía que mi hermana estuviera conmigo

Ariel: Llegó el [00:23:20] momento más difícil de la diligencia Escuché al asesino de mi mamá decir que ella había propiciado su propia muerte, que su intención nunca había sido matarla Una trabajadora de la corte [00:23:40] ocupó el lugar de mi mamá en la reconstrucción.

Ariel: Él

Ariel: tomó una cinta, la colocó alrededor de su cuello y comenzó a representar cómo, según él, habían ocurrido los hechos Yo [00:24:00] sabía que aquella mujer no era mi mamá, pero el hombre que estaba frente a ella sí era el hombre que la había matado Para la justicia, aquello era una diligencia.

Ariel: Para mí era ver al asesino de mi mamá representar su muerte a [00:24:20] pocos pasos de mí. Y mientras lo observaba, algo volvía a no cuadrar. Los dedos de la mujer habían quedado entre la cinta y su cuello. Si todo hubiera ocurrido exactamente como Trujillo lo estaba representando, la [00:24:40]cinta habría presionado primero sus dedos, no directamente su cuello Detuve la representación.

Ariel: Pedí permiso a la jueza para hablar y dejé constancia de lo que estaba viendo. En ese momento lo supe. [00:25:00] Para mí, Trujillo no estaba reconstruyendo lo que había ocurrido. Estaba construyendo una versión, una versión que convertía un estrangulamiento en un accidente, una versión que podía ayudarlo a recibir una pena menor.

Ariel: Me paré frente al hombre que la había matado, [00:25:20] puse mis manos junto a mi cuello y expliqué ante todos los que estaban en ese cuarto por qué lo que Trujillo Ospina decía no tenía sentido. Yo no podía obligarlo a decir la verdad, pero sí [00:25:40] podía impedir que aquella representación pasara sin ser cuestionada

Ariel: Dentro de la casa me mantuve de pie. Escuché la versión de Trujillo, esperé mi turno, [00:26:00]contuve la rabia, hice mis preguntas, entré al dormitorio de mi mamá y no dejé que el dolor me quitara la voz Pero apenas crucé la puerta, se me acabó la fuerza. Afuera estaban los periodistas, las [00:26:20]cámaras, las luces. Todos querían que les contara qué había pasado.

Ariel: Pero yo ya no podía contar nada. Empecé a llorar. Lloré porque no podía matar al hombre que había matado a mi madre. Lloré [00:26:40] como había querido llorar desde el momento en que entré a esa casa Acababa de escuchar al hombre que mató a mi mamá referirse a ella como alguien, alguien durmiendo. Para él, alguien.[00:27:00]

Ariel: Para mí, mi mamá Y por dentro, yo seguía siendo el muchacho que se hacía la misma pregunta: ¿cómo no escuché nada la madrugada en que la [00:27:20] mataron? Mi cuerpo había resistido toda la diligencia. Mientras Trujillo hablaba, mientras actuaba la muerte de mi mamá, mientras yo preguntaba[00:27:40]

Ariel: Pero en la vereda Mi cuerpo no resistió. Me desmayé ahí mismo, sobre la vereda, frente a la casa donde habían matado a mi mamá [00:28:00] Durante horas había logrado esconder al hijo detrás de la parte civil. La parte civil revisaba documentos, comparaba fotografías, señalaba una ventana, hacía preguntas

Ariel: Pero en la vereda, [00:28:20] la parte civil ya no podía sostenerme. Ahí solo quedaba el hijo, el hijo que extrañaba a su mamá, que llevaba años escuchando versiones mientras seguía esperando algo tan sencillo, tan sencillo y [00:28:40] tan difícil: la verdad

Ariel: Esa noche, sobre esa vereda, mi cuerpo cayó, pero mi necesidad de saber la verdad no. Mi necesidad de justicia tampoco. [00:29:00] Porque mi mamá no era alguien. Se llamaba Myriam Fefer. Tenía una vida, tenía una voz, era mi mamá. Y si ella no podía hablar, yo iba a tener que seguir [00:29:20] hablando por ella, aunque se me quebrara la voz, aunque volviera a caer Soy Ariel Fefer.

Ariel: Esto es ¿Quién mató a mi madre? El caso Fefer[00:29:40]

Pamela Vertiz: Alejandro Trujillo Ospina. La carta contiene una serie de acusaciones gruesas que Ariel Bracamonte habría estado la noche del crimen en la habitación mientras esto [00:30:00] ocurría

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