Ep. 05 | “Creer”

[00:00:00] Acabo de regresar del Perú. Pasé dos semanas allí investigando el asesinato de mi mamá. Ahora estoy de vuelta en casa con el expediente abierto frente a mí. Y al cruzar dos documentos separados por años y países, apareció una historia que nunca había escuchado en televisión [00:00:30] El primero es un informe de seguridad colombiano.

Relaciona a Alejandro Trujillo Ospina con el prontuario número tres ocho tres siete cuatro siete. El documento hace una advertencia: sin comprobación dactiloscópica. Eso importa porque mezcla condenas, órdenes [00:01:00] de captura y procesos cancelados. Así que los separé. El informe registra condenas por violencia intrafamiliar, hurto calificado y porte de armas.

Pero una fecha me detuvo. El 13 de enero del 2006, Trujillo fue condenado a veintiocho meses de prisión, sin subrogado, por fabricación, [00:01:30] tráfico y porte de armas de fuego o municiones Si lo hubieran capturado para que cumpliera esa condena, quizá mi mamá seguiría viva. A menos que quien quería matarla hubiera contratado a alguien más.

Nunca voy a saberlo. Seis meses después, un mecánico de Bogotá [00:02:00] lo denunció. Dijo que Alejandro llevaba aproximadamente un mes trabajando en su taller. La noche del 11 de julio, según su relato, Trujillo sacó una Yamaha DT 125 de su local. A la mañana siguiente, la motocicleta ya no estaba. En la casa donde vivía le dijeron que había dejado la ciudad durante la noche.[00:02:30]

Lo llamó. No respondió. Trujillo tenía las llaves del taller. El hombre ni siquiera sabía dónde buscarlo. Había confiado en él. La denuncia fue registrada como abuso de confianza. No demuestra cómo llegó Trujillo al Perú, pero cinco semanas antes del asesinato de mi mamá, desaparecía de Bogotá [00:03:00]dejando otra denuncia detrás Después encontré otro cruce.

Cuando fue extraditado al Perú, el acta volvió a identificarlo como mecánico de motocicletas. También registró un pasaporte que él reconoció como falso. Busqué ese número en el informe colombiano. Correspondía a la cédula de su hermano, Hugo [00:03:30] Armando Trujillo Ospina. Alejandro utilizaba la identidad de su propio hermano para delinquir.

Los documentos no dicen cómo la detuvo. Tampoco demuestran que Hugo lo supiera o lo ayudara. Pero el cruce está ahí. Su primera manifestación en el Perú comenzó a las diez y trece de la mañana del 27 de abril del [00:04:00] 2010 en el aeropuerto Jorge Chávez. Le preguntaron si quería un abogado y él respondió:

No necesito por el momento.

Dijo que conocía el requerimiento judicial, que lo habían tratado bien, que nadie lo había presionado. A las diez y quince, la diligencia terminó. Dos minutos. Todavía no le habían [00:04:30] preguntado cómo entró a mi casa ni qué hizo en la habitación de mi mamá. Pero Trujillo hablaba. Después eso cambió. Una serie de abogados desfiló por su defensa.

Nuevos nombres, nuevos escritos, nuevas estrategias. Y Trujillo dejó de hablar. No tengo un documento que identifique quién le indicó guardar [00:05:00] silencio, pero el cambio está en el expediente Al llegar al Perú: "No necesito abogado". Después, los abogados hablando por él. Tal vez entendió que el silencio era una estrategia.

Tal vez alguien se lo enseñó. Pero desde ese momento, su silencio ya tenía una defensa [00:05:30]alrededor

Trujillo hablaba mucho de la vida difícil que había tenido. Mi mamá también sabía lo que era perderlo casi todo Los dos conocieron el miedo, la inestabilidad, la sensación de que el mundo podía derrumbarse de un momento a otro. La diferencia estaba en lo que hicieron con eso. Mi mamá [00:06:00] construyó, Trujillo destruyó Cuando entró a nuestra casa probablemente vio dinero, una propiedad, una mujer sola, un trabajo fácil.

No vio los desalojos, los comienzos de nuevo, los años que mi mamá necesitó para reconstruir una vida para sus hijos

Y no vio [00:06:30] que ella iba a luchar. Intentó arrancarse de encima al hombre que la estaba estrangulando y durante esa lucha atrapó el ADN del tipo con el que peleó. Él llamó al asesinato su obra maestra. Mi mamá se la arruinó. Pero Trujillo no subestimó solamente a mi mamá. También [00:07:00]subestimó al chico de diecisiete que había dejado con vida en el segundo piso.

Mi mamá dejó la prueba. Yo luché para que el hombre al que pertenecía no desapareciera. Y no desapareció. Terminó detrás de rejas en Perú. El ejecutor estaba preso, pero la cabeza seguía sin nombre. Para [00:07:30] saberlo había que seguir otra pista, no la del sicario, la de las empresas, las propiedades, los poderes, las firmas, el dinero.

¿Quién controlaba el patrimonio de mi mamá antes de su muerte? ¿Y quién pasó a controlarlo después? Esto es Quién mató a mi madre, [00:08:00] el caso Fefer. Soy Ariel Fefer. Gracias por escuchar ¿

Dónde se encuentran el chip y la computadora de la víctima?

Desde ahora me acojo al beneficio de guardar silencio.

Se encontró una huella no identificada en un vaso en la escena del crimen.

¿A quién pertenece?

Me acojo al beneficio de guardar silencio. ¿

A qué se refería al afirmar que nunca había visto tanta corrupción como en este proceso?

Me acojo al beneficio de guardar silencio. ¿

Por qué pidió reemplazar a [00:08:30] su abogado José Manuel Quirós Marín por Carlos Cruz Quispe?

Ya le dije, me acojo al beneficio de guardar silencio.

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